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LECCIÓN 3


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     1. Abre tu Biblia y vete al primer capítulo del primer libro, el Génesis. Esta palabra, "génesis", viene del griego y quiere decir "origen, nacimiento". El libro se llama así porque empieza con el origen de todo lo que existe. Los judíos llaman a este libro Beresit, una palabra hebrea que significa "al principio", la primera del Génesis en su lengua. El Génesis representa varias tradiciones orales, todas antiquísimas, y se puso por escrito hacia el año 1000 antes de Jesucristo. Es el primer libro del Pentateuco, que es como se llama a los cinco primeros libros de la Biblia; de "penta", cinco y "teuco", libro, instrumento. También se llama en sentido estricto la Torá que en hebreo significa "Ley".

     2. Por favor, lee ese primer capítulo del Génesis, desde el versículo 1 hasta el 31, o sea hasta el final, y, a continuación, el capítulo 2, desde el versículo 1 hasta el 4 incluido. ¿Qué te parece el estilo? Ciertamente no es el que se da hoy día, pero es muy claro e incisivo. Ten en cuenta que esta redacción fue realizada hace muchísimos siglos. El redactor ha vertido su doctrina en un lenguaje popular, figurativo, lleno de plasticidad y de simbolismo. De la misma manera que nosotros empleamos frases como "de tal palo tal astilla" o "el golpe me hizo ver las estrellas" que no expresan su significado literal, los redactores emplean ciertos giros y modos de expresión típicos de sus idiomas, llamados aproximaciones, que tal vez puedan sorprendernos (Divino Afflante Spiritu 41; Dei Verbum 12).

     3. Las primeras palabras son impresionantes: "Al principio creó Dios el cielo y la tierra". De un plumazo se declara que todo lo que existe ha sido creado por Dios. Observa que no habla de la teoría tal o de la teoría cual. Sencillamente se dice que Dios ha creado todo lo que existe, con todas las leyes que todas y cada una de las cosas tienen. Antes ni la materia ni el espacio ni el tiempo existían y ahora, por voluntad de Dios, existen. El mensaje que este primer versículo quiere enviar es que Dios es el autor de todo lo que existe (Catecismo de la Iglesia Católica 296-298).

     4. El segundo versículo dice: "La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas". Una expresión que parece un tanto misteriosa, pero que en hebreo es un juego de palabras. Muchos Padres de la Iglesia han visto en este "aliento de Dios" al Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad. Al poner juntas imágenes como caos, abismo, tinieblas y viento, el texto nos dice que Dios ha creado todas las cosas de la nada. Verás que menciona los días uno por uno y así se va descorriendo como una cortina que deja ver la belleza de la creación y la sabiduría de Dios. Se percibe un conjunto armonioso y ordenado, con unas leyes que los hombres de ciencia van descubriendo y usando y que siempre nos dejan atónitos (Catecismo de la Iglesia Católica 299)

     5. ¿Te has fijado en la repetición tan insistente de "Dijo Dios"? Seguro que dirás que parece como si Dios crease hablando. No te equivocas. Es una verdad como un templo. Ese estribillo, "Dijo Dios", se repite con ritmo de letanía, de lo que se deduce la influencia que tuvieron en la redacción del texto las ceremonias del templo de Jerusalén. Ya verás cómo esa Palabra de Dios resulta ser nada menos que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Pues, sí. Dios crea por medio de su Palabra. Dios dice y las cosas existen. Después de crearlas, da la impresión de que Dios observa lo que ha hecho y se recrea en su vista. Le gustan las cosas que ha hecho y las quiere. Todo lo creado le parece bueno. No olvides el detalle: "Y vio Dios que era bueno".

     6. Y, ¿qué nos dices de las palabras "Pasó una tarde, pasó una mañana" que se van repitiendo machaconamente en este capítulo? Ni se te ocurra pensar en una tarde o en una mañana a nuestro estilo, aunque la traducción está bien hecha. La idea es otra. La tarde y la mañana evocan algo que es completo en sí, pero incompleto en un conjunto; entero si lo tomamos individualmente, pero imperfecto en la totalidad. A la creación se le van sumando cosas en el tiempo.

     7. Lo mismo ocurre con la palabra "día". Sería injusto decir al escritor que un día tiene 24 horas y que eso de la creación en 6 días es un cuento. La intención del escritor ha sido otra. La enseñanza es que el trabajo dignifica al hombre, pero no debe esclavizarlo. El hombre necesita un tiempo de descanso que le permita la reflexión y la recuperación. En hebreo "shabat" significa "cesar, parar" y se cree que "shabbat", "descanso", provenga de ella y signifique "cese" de todo trabajo. En otras palabras el redactor nos dice que, por favor, a ver si trabajamos 6 días a la semana y descansamos el séptimo día y lo ha hecho muy bien. Ha dividido la creación en siete días para poner delante de nuestros ojos un modelo a seguir. Por eso ha descrito así la creación (Catecismo de la Iglesia Católica 345-349).

     8. Hay también un tanto de ironía en este capítulo. Lee de nuevo los versículos 14, 15 y 16 y dime una cosa: ¿A qué lumbreras se refieren? Me dirás que al sol y a la luna, a quienes, por cierto, ni menciona por nombre. La razón es sencilla. El paganismo reinante en la antigüedad había divinizado a estos astros. Se adoraba al sol y a la luna y no sólo sino que además se adoraba a los animales. La Biblia nos dice que todos estos astros han sido creados por Dios y que, por lo tanto, no merecen nuestra adoración y, para el autor, no merecen ni que se mencione su nombre.

     9. Vete a los versículos 26 y 27 y léelos atentamente. Notarás que parece como si el texto cambiase de ritmo. Se habla nada menos que de la creación del hombre. El mensaje que recibimos es que Dios creó al hombre de una manera completamente diferente de las demás criaturas y único en su especie. Le hace a su "imagen y semejanza" y le pone al mando de todo lo creado. La palabra "semejanza" parece atenuar la de "imagen", para que no nos creamos que somos dioses (Catecismo de la Iglesia Católica 355-361).

    10. Al decir "Y creó Dios al hombre" (Génesis 1,27), el redactor usa la palabra "adán", que no es el nombre de una persona como pueden serlo José o Beatriz, sino que indica a toda la especie humana, a todos los hombres en general. De hecho adán, "adam" en hebreo, no quiere decir más que un ser humano, el hombre, y más exactamente significa "rojo", el color de barro del que todos estamos hechos. Incluye a la mujer. Sólo más tarde la palabra Adán empezará a usarse como nombre propio y se refiere a una persona concreta. Nuestra diferencia de las demás criaturas es haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios. Quita eso y adivina en qué quedamos.

    11. Por haber sido hechos a "imagen y semejanza" de Dios, tenemos la dignidad de persona; no somos algo sino alguien. No ocurre así con las demás criaturas. Tú puedes conocer, conocerte, darte libremente y relacionarte. Dios creó todo para el hombre y el hombre fue creado para relacionarse con Dios y con otras personas. Él ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre sí como hermanos. Convéncete, todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien hizo de un primer hombre todo el linaje humano que poblará toda la tierra (Catecismo de la Iglesia Católica 360). Estamos llamados a un solo e idéntico fin, esto es, Dios mismo y a una vida que va a ser eterna.

     12. Mucho se ha escrito sobre la poca base científica de este primer capítulo del Génesis cuando habla de la creación del mundo. Pero, todos entendemos muy bien la intención del escritor y el mensaje que, a través de él, Dios nos da. Aquí no hay ningún tratado de física sino una enseñanza religiosa. Lo que Dios nos transmite en estos relatos inspirados sirve para nuestra salvación, no para enseñarnos verdades científicas sobre el origen del universo. Nuestros antecesores, y no pocos de nuestros contemporáneos, no hubiesen entendido nada si Dios se hubiese revelado con fórmulas como E = mc², hubiese hablado de fotones o haciéndonos entender lo que son las cromatinas. De locos. Mejor y más claro es como lo ha hecho.

    Éstas son las preguntas que te sugerimos para esta sesión. Al responder, en el apartado Asunto, escribe "Respuestas a la lección 3".  Por favor, incluye las preguntas en tus respuestas.

     1) ¿Cuál crees que fue la intención del redactor al decir "Al principio creó Dios el cielo y la tierra"? (Génesis 1,1)
     2) ¿Qué implica la expresión "Dijo Dios"?
     3) ¿Es justo decir que el relato de la creación en seis días no concuerda con la física moderna? ¿Por qué?
     4) ¿De qué manera es la creación del hombre diferente de las demás criaturas?
     5) ¿Por qué crees que nos ha creado Dios?

     Esto es todo para la tercera lección.

     Un saludo afectuoso de
     Roberto, Pepe, Fernando, Félix, Luis y José Manuel.

     jobaqui@auladebiblia.es

 


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