Reflexiones Bíblicas
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EL PODER DE LA BIBLIA
Los escritos de los que pudieron convivir con Jesús y que más tarde se consideraron bíblicos, fueron guía de la Iglesia primitiva desde el comienzo. El origen lo podemos situar en la conversión experimentada por los discípulos de Jesús al comprender los escritos que redactaron los cuatro Evangelistas, así como las Cartas de San Pablo y las de Santiago, San Judas, San Pedro y San Juan. Además, los primeros cristianos conocían, leían y permanecían fieles a la lectura tradicional de las Escrituras Sagradas provenientes de lo que hoy conocemos como Antiguo Testamento y que ya se conocían en todo el mundo judío desde siglos atrás. Todo este conocimiento sirvió de base y desarrollo del cristianismo. En el siglo V de nuestra era fue cuando se fijó el Canon con los 73 libros que desde entonces componen la Biblia.

Filón de Alejandría (20 aC a 45 dC) fue uno de los más destacados y capaces filósofos judíos. Escribió su propio comentario bíblico, basado principalmente en el estudio del Pentateuco. y, más tarde, sirvió de inspiración a escritores cristianos como Orígenes de Alejandría, el más importante en la interpretación de la Biblia cristiana, así como a San Agustín y a otros. Desde entonces, se puede decir que la Biblia tiene el poder de introducir a sus intérpretes y a sus lectores en una forma nueva de comprender y de entender su propio mundo, de tal manera que en su aspecto espiritual produce novedades inesperadas en la mente de su fieles lectores.
LA BIBLIA FUENTE DE VERDAD
Cuando Carlomagno transformó la civilización europea en un Imperio cristiano, la Biblia se convirtió en su libro fundamental y aunque su papel principal era recordar la promesa de salvación, también se podía consultar con otros propósitos.Los intelectuales se sentían animados a dedicarse a la búsqueda de la sabiduría, tanto sagrada como secular, utilizando la Biblia como principal fuente de verdad. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14, 6 ). Después de todo, Dios reveló su sabiduría divina no solo a todo cristiano, sino a toda la creación. Las Escrituras, siempre entrañan una Palabra viva, dirigida personalmente a cada uno de los miembros del Pueblo de Dios
É X O D O
Esta 1ª introducción al Libro del Éxodo nos invita a considerar la opresión del pueblo hebreo en Egipto. A renglón seguido, nos adentra en la historia de Moisés desde su origen hebreo y en su desarrollo como ciudadano egipcio. Posteriormente, en el momento en el que Dios le elige como guía de su pueblo para sacarle de la opresión vivida en Egipto, momento en el que Yahvé castiga a los egipcios con las plagas y se establece la primera Pascua. Continúa con la salida de Egipto, el paso del mar Rojo, el viaje por el desierto y su acampada junto al Monte Sinaí, lugar en el que Moisés recibe las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos y donde Dios establece la Alianza que, por voluntad propia, le une a Su pueblo elegido a pesar de que éste, ya desde el primer momento y reiteradas ocasiones posteriores, le abandone. Los últimos capítulos narran la construcción de la tienda que fue el lugar de culto a Dios a lo largo de toda la travesía del desierto.

Alianza es más que “fidelidad” pues en la Alianza de Sinaí se establece un acuerdo entre Dios y su pueblo. Para nosotros los cristianos , la palabra Alianza se encuentra en las palabras de la Última Cena: "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la beberéis hacedlo en memoria mía" (se encuentra en los tres sinópticos y en 1ª Corintios 11,25). En “El Cáliz y la Sangre de la Nueva Alianza” damos por supuesto la muerte de Jesús en la Cruz y aceptamos los términos que el Señor nos propone como su nuevo pueblo. Los cristianos nos encontramos en el centro entre Dios y la humanidad como depositarios de la Nueva Alianza a la que tenemos que ser fieles en todo y, además, fieles en su transmisión al mundo siguiendo su mandato: "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación" (Marcos 16,15).
SEMEJANZAS DE MOISÉS CON JESÚS Y ABRAHÁN
Muchos Padres de la Iglesia primitiva entendieron a Jesús como el Nuevo Moisés.
Jesús el Supremo Legislador que marca el camino de la Nueva Vida en el Sermón de la Montaña. Moisés también es Legislador pues recibe las Tablas de la Ley (Alianza, Ley, Decálogo, Legislación).
Jesús ayunó en el desierto durante 40 días. Ayuno que también fue realizado por Moisés en el desierto y también por los mismos días.
Jesús multiplica los panes y los peces para dar de comer al pueblo que le seguía. Con Moisés, Dios hace el milagro del mamá para alimentar a su pueblo.
Jesús fue glorificado en la transfiguración. En el rostro de Moisés resplandecía la Gloria de Dios en su encuentro en Sinaí.
Jesús es el nuevo Moisés porque, así como Moisés guió a su pueblo de la esclavitud de Egipto a la Tierra Prometida, así Jesús guía a toda la humanidad a la vida eterna para la que Dios creó al hombre, "la vida del mundo futuro" que proclamamos en nuestro credo.
Donde falla toda comparación es cuando proclamamos que Jesús es el Señor, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, la Palabra de Dios, el Verbo hecho Carne, el Hijo de Dios y el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¡Qué lejos queda Moisés de Jesús!

Las salidas de Abrahán y Moisés tienen un profundo significado entre Dios y su pueblo. Los dos realizan un gran acto de fe y obediencia y marcan el inicio de una nueva etapa de la salvación.

Abrahán tiene que dejar Ur de los caldeos para emprender un viaje hacia lo desconocido únicamente guiado por la promesa de Dios. Promesa de formar un pueblo nuevo elegido para crear una gran nación, siendo el punto de partida para la historia del pueblo de Israel. Abrahán puso toda su confianza en Dios e hizo todo lo que le dijo rompiendo todos sus lazos con el pasado y, así, poder comenzar de cero. Moisés tuvo que dejar su pueblo para poder liberar de la esclavitud a Israel, ese pueblo que Abrahán fundó y del que él procedía. Les lleva a la liberación material, pero también espiritual y los devuelve a la Tierra Prometida donde vivió Abrahán y por tanto, simboliza el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a Abrahán y a su descendencia.
Los dos realizan actos de fe y obediencia a Dios. Es el inicio de una relación especial entre Dios y su pueblo y la promesa de una vida nueva. En ambos casos se trata de cumplir el Plan Divino de llevar a su pueblo a la Salvación.

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Fidelidad a la doctrina católica

El Curso se compromete a enseñar la Biblia en alineación con las enseñanzas de la Iglesia, promoviendo la corrección y sinceridad.

Flexibilidad y continuidad

Permite a los participantes estudiar a su propio ritmo, asegurando continuidad mediante la entrega de lecciones personalizadas y seguimiento de respuestas.

Estudio guiado

Cada lección incluye preguntas para medir la comprensión, junto con comentarios y recursos complementarios para profundizar en el aprendizaje.

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Al completar el curso, los alumnos reciben un diploma que certifica su dedicación y logros en el estudio bíblico.

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